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Indumentaria
 
 
EL CHAQUETÏN, Se hacen de diversos materiales como tela o gamuza. Sin duda los mejores chaquetines son los de gamuza pues además de duraderos defienden muy bien de pajuelazos de otras reatas, de caídas, de arrastrones y aún del frío cuando hay necesidad de andar montado o a pie ya sea en el campo abierto o charreando.

El chaquetín de tela es más bien ornamental y para un buen traje de gala o de etiqueta con su respectiva botonadura de plata, de esos que se usan y lucen bien en ceremonias, pues rara vez llega a soportar un revolcón como los soporta el chaquetín de gamuza en las faenas del campo.

Los chaquetines se abotonan por el frente ya sea con los botones de los alamares (bonitos adornos trenzados hechos de la misma gamuza que el chaquetín) o con botonaduras metálicas ya sea de plata, alpaca o acero.
LA CAMISA, ha de ser de manga larga siempre y el cuello se lleva pegado, del conocido como de tipo militar o también se puede usar cuello de tipo civil, es decir, volteado y hacia abajo como en las camisas de catrín. Las de cuello tipo militar - mejor conocidas como camisas pachuqueñas - por lo general se llevan sin chaquetín y las de tipo civil se ven bien con esta prenda aunque también sin ella mantienen su estilo charro. Ahora se aplica el término pachuqueñas, por extensión, a todas las camisas charras.

Tienen un corte las camisas de charro que es característico pues quedan bien ajustadas al charro en el talle y en las mangas, pues de otro modo resultaría incómodo y hasta estorboso el llevarla floja en alguna de sus partes. Lleva también en la mayoría de los casos adornos ya sea a la espalda, por el frente y aún en las mangas, siendo dichos adornos desde unas delgadas líneas hechas con tela de otro color y que contraste bien con el color de la camisa - lo que los sastres llaman bíes - hasta adornos más elaborados hechos con gamuza y que tienen figuras bonitas. También las hay con refuerzo de gamuza en la parte de los puños, en los brazos y sobre los hombros, siendo estos refuerzos muy útiles (especialmente el de los puños) pues el continuo roce de la reata llega a maltratar las camisas en esa parte.

Sale de sobra decir que las camisas de los charros han de ser de colores serios y sus adornos, en caso de que los lleven, también deben serlo, siendo los colores más aceptados por los charros: el blanco, el verde oscuro, el café, el azul marino, el beige y demás colores similares, así como sus combinaciones pues se reputa de mal gusto y es mal visto llevar la camisa en colores impropios como el rosa, el amarillo o colores brillantes, lo cual ningún charro que se precie de serlo haría.

EL PANTALON, se lleva más o menos ajustado, lo suficiente para dejar al charro realizar todos los movimientos propios de sus faenas ya sea andando a pie o a caballo y que no incomode el movimiento de las piernas. De acuerdo a su estilo, se identifican dos tipos de pantalones principalmente: los que llevan aletón y los que no lo llevan, abotonándose en ambos casos por el frente; el mencionado aletón es una extensión de aproximadamente dos centímetros que lleva el pantalón a todo lo largo y en ambos lados, es decir que quedan por la parte exterior de cada pierna, desde la bolsa hasta abajo. Otro tipo de pantalones que ya han caído en desuso son los conocidos con el nombre de tapabalazos y que tienen la característica de abotonarse por atrás o por los lados y carecen de bragueta. Los pantalones conocidos como calzoneras son una especie de tapabalazos pues llevan abiertos ambos lados y se cierran con botonaduras, pero este tipo de pantalones prácticamente ya no se ven.



El cinturón del charro es ancho, de dos pulgadas ni más ni menos, y lleva una hebilla que sirve para abrocharlo por el frente.
Esta hebilla es metálica y puede ser forrada de cuero o sin forrar y entonces suele ser de plata con hermosos grabados en ella, aunque también las hay de acero por ser más económicas. Tienen las hebillas diversas formas ya sea rectangulares, ovoidales o también las hay en forma de herradura, de frenos de bocado, de espuelas, etc.

Los cinturones pueden ser lisos y sin adornos o bordados (ya sea con pita, plata y aún oro) pero he observado que los preferidos por los charros son los cinturones bordados con pita y que resultan todas unas obras de arte de nuestros bordadores; también he observado que en gustos de hebillas las prefieren ya sea forradas y bordadas con los mismos adornos que el cinturón como ya sea metálicas sin forrar pero hermosamente adornadas con algún motivo campirano o alguna inicial del propietario.

En pocas palabras, existen entre nuestros charros innumerables adornos y combinaciones que hacen de los cinturones un deleite a la vista, al buen gusto y a la buena calidad de su elaboración. Y aunque el actual reglamento charro señala que cuando el cinturón se lleva bordado el resto del cueraje tanto en la cabalgadura como las chaparreras, la toquilla del sombrero y los correones de las espuelas del jinete también debe ser bordado haciendo todo juego entre sí, poco se llega a ver esto pues debido a su elevado costo este tipo de ajuares completos son casi exclusivos de personas adineradas, pero no por ello dejan los demás charros de llevar con gusto y orgullo su cinturón bordado aunque el resto del cueraje sea liso sin adorno.

Cuando el cinturón tiene el mismo ancho a todo lo largo se le suele llamar fajo y hay unos cinturones que aumentan ligeramente su ancho casi a ambos lados de la hebilla y se les llama cintos. Tanto los fajos como los cintos son igualmente charros.
 
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LA CORBATA, ésta es una prenda que consiste en una tira delgada de tela, generalmente seda, que se usa dándole vuelta por el cuello y anudándose al frente con el conocido nudo llamado de mariposa. También hay las corbatas que se usan sin dar vuelta al cuello pero son más cortas que las otras y por lo tanto menos útiles, pues además de ser un adorno ya muy característico del charro es la corbata un útil elemento cuando por alguna necesidad ya sea en el campo o en una charreada, se requiere usarla como venda, como amarre y muchos otros usos más que se le dan.

Al igual que las camisas, las corbatas se usan en colores serios que entre charros se denominan como colores machos, como son: rojas, blancas, verdes, color de cuero, de combinación tricolor en verde-blanco-rojo, azules oscuros y demás, pero nunca en colores impropios como rosa, morado, lila, amarillo, etc.
Otro tipo de corbata que ha caído ya prácticamente en desuso y que aún el reglamento charro prohibe usar en charreadas es la corbata que, sin dar vuelta por el cuello, se anuda al frente pero que no es de seda sino hecha de un tiento de gamuza. A esta corbata se le hace un nudo pequeño y sencillo por en medio y quedan los dos extremos del tiento colgando al frente.


EL BOTIN CHARRO, ha de ser liso y de una sola pieza, sin ningún tipo de punteras, ni botones, ni cintas, ni cremalleras y mucho menos adornos. Debe ser fuerte y llevar el tacón de tipo espuelero, esto es, que sea recto para que la espuela ajuste en el tacón y no en el talón como en otro tipo de botas. Llega el botín hasta ligeramente arriba del tobillo y tiene en ambos lados un fuelle que permite a quien lo usará introducir el pie de manera tal que una vez colocado el botín no sea muy fácil quitarlo; y lleva justo al filo de la entrada dos asideras cosidas - ya sea de cuero o de tela, una por el frente y otra por atrás - y que sirven para sujetarlo y facilitar así colocárselo al pie. Los botines se hacen de diversos materiales, ya sean de cuero, de gamuza o de ante; éste último material se emplea mucho en botines negros, muy finos para llevarse con trajes de etiqueta y de gran gala, mientras que los hechos de cuero o de gamuza son los más usados para charrear. Todos son igualmente charros, bonitos y resistentes, y aunque los hechos de cuero tienen la ventaja de que se pueden bolear (es decir, que se limpian con facilidad, se les aplica grasa y tinta de su color original cuando están muy maltratados y se les da brillo) yo prefiero lo botines de gamuza, que también se pueden limpiar y dejar como nuevos utilizando jugo de limón para quitarles las manchas y con una piedra pómez adquieren nuevamente su textura original tan característica, además de que son los botines de gamuza muy cómodos.

LAS CHAPARRERAS, se colocan en ambas piernas pues su principal objetivo es proteger las extremidades inferiores del jinete a la vez que también resultan muy útiles para el buen cuidado del pantalón charro que de lo contrario, cuando no se llevan puestas aquellas, se llega a ensuciar demasiado y dura mucho menos. Las hay de diversos materiales como gamuza, carnaza, de piel de chivo y aún de otros animales como de nutria o de coyote. Sin embargo a mi parecer las mejores son las hechas de gamuza de venado pues además de resistentes y duraderas son cómodas, se moldean muy bien a las piernas, se ven bonitas y no se maltratan cuando hay necesidad de limpiarlas.

Las chaparreras más comunes entre los charros por ser muy prácticas son las que se abotonan a todo lo largo en el lado externo de cada pierna. Llevan botones que pueden ser de metal (generalmente plata), de hueso, de cuerno o de gamuza y están amarrados por medio de tientos a las contrafranjas que son de cuero curtido o a veces de gamuza.

En su parte superior llevan las cuadrileras que son dos pedazos también de cuero curtido o de gamuza que quedan a la altura de la cadera y sirven para proteger el lado izquierdo contra el chorrear (roce) de la reata cuando se laza a pie y el lado derecho cuando se laza a caballo. Las cuadrileras llevan hebillas o tientos de gamuza con los que se sujetan las chaparreras a la cintura ya sea por detrás (cuando es con hebilla) o dando vuelta completa y atándose por delante (cuando es con tientos). Lo más práctico para charrear son los tientos de gamuza.

EL SOMBRERO CHARRO, es de copa alta (cuando mucho con 45 cm de copa, es decir, midiendo ésta desde su base en un lado hasta su base en el lado opuesto pasando por la parte más alta), con cuatro pedradas (que son las hendiduras que tiene la copa en su parte superior y sirven para darle resistencia contra los golpes), y de ala ancha, que yo en lo particular uso de 15.5 cm. El ala de un sombrero charro deberá ir en concordancia tanto con la estatura como con el ancho de la espalda de quien lo porta, esto es, quedando el sombrero puesto en la cabeza el ala no deberá rebasar por mucho el ancho de la espalda del charro ni tampoco quedar más pequeño pues de ambas formas se ven muy feos y desproporcionados. Lleva la parte trasera del ala ligeramente arriscada (levantada) aunque hay quienes la usan levantada de forma exagerada, casi pegando con la parte trasera de la copa... cuestión de gustos; pero si diré que la parte delantera del ala del jarano jamás deberá estar arriscada en exceso pues se considera de mal gusto entre charros y sólo se llegan a ver así en películas y cantantes artísticos (salvo sus buenas excepciones). Los sombreros más comunes son los estilo Pachuca, que lleva la parte frontal del ala completamente plana así como los estilos San Luis o San Luis moderado, con dicha parte ligeramente levantada, sin ningún exceso y con copas muy bonitas y resistentes.
LAS ESPUELAS, o mejor dicho, las espuelas charras se dividen en dos tipos a saber: las espuelas llamadas jinetas y las espuelas coleadoras. Ambas son taconeras y no taloneras esto es, que van colocadas en el tacón de la bota y no en el talón; aunque existen en México otros tipos de espuelas como los acicates o las denominadas espuelas de gancho que mucho se usan éstas últimas en jineteos de toros, no se reputan de charras.

Una espuela charra está formada por las siguientes partes:

La caja: que es la parte que queda colocada en el tacón de la bota del charro.
Los botones: son dos piezas que sirven para sujetar la espuela a los correones.
El casquillejo: está colocado inmediatamente atrás de la caja y soporta la rodaja por medio del perno.
El perno: pequeño travesaño que atraviesa el casquillejo y permite girar a la rodaja, soportándola.
Las carretillas: son las piezas que unen a los botones con la caja.
La rodaja: pieza que, con espigas o sin ellas, hace el estímulo sobre el caballo.

Los correones no forman parte de la espuela pero son indispensables para llevarlas colocadas correctamente. Son dos piezas de cuero curtido - o mejor dicho cuatro ya que cada juego de correones está compuesto del correón propiamente dicho que lleva los ojales y su contraparte llamada chapeta que lleva la hebilla - que se colocan a los botones de las espuelas y por medio de la hebilla y los ojales se ajusta a la medida correspondiente. Se usan los correones lisos si la montura, las chaparreras y demás cueraje es liso, si éste es bordado con pita se suelen llevar los correones bordados también haciendo juego todo entre sí. Para que las espuelas queden colocadas correctamente a los correones y por consiguiente a las botas una vez que quedan puestas, deberán llevar sus respectivos pernos hacia fuera, es decir, la espuela derecha tendrá su perno con la vista hacia el lado derecho y la izquierda hacia el lado izquierdo. La parte del correón que lleva la hebilla, es decir la chapeta, queda hacia la parte interna del pie y la que lleva los ojales - el correón propiamente dicho - va hacia fuera.

En las espuelas charras la rodaja es la que hace principalmente la diferencia entre los dos tipos que existen, pues las jinetas son pesadas, tienen las espigas largas y generalmente en número de seis - y a veces hasta ocho - mientras que la espuela coleadora es más liviana y tiene las espigas más cortas.



 
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